lunes, 19 de septiembre de 2011

Grupo Celeste


Coordinador: Néstor Ameri

No es fácil lograr que una convocatoria a la lectura sea un éxito. Y no me refiero a un éxito solo de concurrencia, sino de compromiso. Es este el caso de la experiencia que me toco vivir en el marco de la jornada “Leemos a Freire”: Si bien uno estaba dispuesto a poner “el cuerpo” a la dirección de las actividades, creo que la incertidumbre siempre estuvo presente. Me preguntaba si caso sería del agrado de todo el material escogido o si no sería un poco ambicioso pensar en una hora de lectura. Como siempre, la experiencia disipó dudas e inquietudes. Me tocó un excelente grupo de estudiantes que supieron aprovechar la oportunidad de conocer a Freire a través de algunos escritos que si, en verdad era demasiado para una hora, pero que matizamos con diálogo ameno y rico.

También es cierto que uno, apurado por cumplir con la producción , resignó un poco de disfrute estético al pegar apresuradamente algunas frases en el afiche para el plenario, pero no dejo de asombrarme como resultan las cosas cuando hay espíritu de colaboración en la tarea, lo cual fue en este caso un hecho. Solo  hago  mea culpa al reconocer que quizá, en mi afán de brindar claves de lectura, abundé con  palabras en algunos momentos, pero creo que los estudiantes sabrán disculpar ese exabrupto producto de la propia ansiedad. Me resta transcribir alguna de las producciones, que en forma de esbozo recopilamos y que sin duda representan los primeros pasos de una tarea que no termina nunca: la de aprender, y la de aprender con a otros a la manera freireana.
               
Gracias a Andrea, Romina, Yelen, Gustavo, Lara, Marcelo, Fabián y  Fiorella por el momento compartido; y por supuesto a la Profesora Claudia por invitarme a participar del evento, y sin dudas no dejo de pensar en la grata compañía de  Silvia, Cinthia y Esteban   a lo largo de la jornada. 

                                              
“Enseñar es una especificidad humana”

Enseñar es una especificidad humana por que es un acto motivado por el afán de ser más, de liberar, no solo se trata de transmitir , sino de proyectar y proyectarnos en el mismo movimiento …

Para enseñar es necesario saber escuchar, porque esta habilidad evita que  “silenciemos” a los alumnos y nos coloquemos (de forma empática) en el lugar del otro, permitiéndonos conocerlo en su verdadera profundidad…Para enseñar debe haber un clima de respeto que nace de las relaciones justas, serias, de humildad generosa, en la que la autoridad docente y las libertades de los alumnos  se asume éticamente, legitimando el espacio pedagógico…

Es necesario  situarse en el lugar del educando para poder crear una perspectiva crítica  a la hora de enseñar, también es inevitable que florezcan sentimientos hacia los alumnos pero lo importante es saber diferenciar  y no confundir enseñanza con pura afectividad…

Debemos tener una reflexión crítica acerca de la cultura y la sociedad en la que estamos inmersos,  reconocernos como inacabados y a partir de esto abrirnos al mundo en busca de respuestas…

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